Fuente: www.lavozdigital.es
Joaquín Bustamante fue detenido el domingo acusado de agredir a un policía local cuando grababa con su móvil el enfrentamiento entre los agentes y un grupo de personas en la plaza de la Cruz Verde.
Salió de casa para disfrutar del domingo de coros con su novia y un grupo de amigos y acabó en los calabozos de la Policía Local acusado de haber agredido a un agente con una botella. Joaquín Bustamante, un gaditano de 30 años que trabaja como educador en una asociación de La Viña, aún no se explica cómo sucedieron los hechos.
Según la versión oficial, un dispositivo de nueve agentes de la Policía acudió a la plaza de la Cruz Verde alrededor de las cuatro de la madrugada del domingo porque un grupo de jóvenes estaba lanzando botellas contra los empleados del servicio de la limpieza. Cuando los efectivos llegaron, se vieron también atacados y redujeron a los agresores. Además de Joaquín, resultaron detenidos J.D.J., de 27 años, y A.B.C., de 30, como presuntos autores de agresiones a agentes municipales y al personal de la limpieza.
Según Joaquín, a esa hora había unas 50 personas en la plaza, donde se encontraba con sus amigos cuando vieron aproximarse a los policías, que comenzaron a golpear a los jóvenes allí congregados para que se dispersaran. «Se nos acercaron a nosotros -dice el afectado- y unos amigos levantaron los brazos para decirles que no nos pegaran que ya nos íbamos, pero les aporrearon en los costados, en todas partes».
Desde una segunda fila, Joaquín empezó a grabar con su móvil, con la intención de denunciar posteriormente lo que estaba sucediendo, pero uno de los agentes lo vio, le arrebató el teléfono y empezó a golpearlo por todo el cuerpo. Agarrado a su novia, consiguió zafarse de la Policía y se dirigió al centro de salud del Olivillo para ser atendido de sus heridas. Allí coincidió con otras veinte personas, también contusionadas, que aguardaban en la sala de espera. Fuentes del Ayuntamiento indican que una médico de urgencias del centro avisó a la Policía «porque les estaban increpando». Y los mismos agentes se presentaron en el ambulatorio.
Esposado y al calabozo
Una vez allí, identificaron a Joaquín y se lo llevaron junto a los otros dos detenidos, uno de ellos amigo suyo, para los calabozos. El martes por la mañana declararon ante el juez y por la tarde fueron puestos en libertad. Deberán esperar hasta la celebración del juicio el 21 de abril.
«Se les ha ido de la mano, creo que se pusieron nerviosos porque los estaba filmando, achaco a eso lo que nos ha pasado», señala Joaquín. Y continúa: «Nosotros no agredimos a nadie, pero hay muchas personas que han visto cómo nos golpeaban. Al parecer las botellas se lanzaron desde otra esquina de la plaza».
Tanto Joaquín como su amigo piensan denunciar a la Policía porque no están dispuestos a «agachar la cabeza y asumir una injusticia de este calibre». «Soy educador en valores de una ONG del barrio y mi amigo es psicólogo en un centro de salud mental, no somos ningunos vándalos sino jóvenes trabajadores», asegura. La suya no es la única queja que ha trascendido. Otros testigos presenciales aseguraron que los efectivos policiales usaron «una fuerza desproporcionada».