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- 29 Nov 2008 - 20:21


Soy educador del centro de menores Bahía de Cádiz (masculino) y la realidad contada aquí es totalmente exacerbada.
El trato con los niños (porque queramos o no, siguen siendo niños en un mundo que les ha venido grande) es muy humano y respetuoso. Los castigos y las normas sí es cierto que muchas veces son tomadas a la ligera pero siempre en favor de los menores; si ésto no fuera cierto muchísimos más internos hablarían mal del centro, dado que pasamos bastante la mano, demasiado, y no castigamos automáticamente.
Todo el equipo de Bahía de Cádiz puedo asegurar que realizamos una labor casi vocacional debido a la miseria de sueldo recibido y a las condiciones laborales que muchas veces soportamos. Las sanciones hay veces que son inevitables porque el castigo es un método educacional que debe tomarse cuando el diálogo no es posible o cuando la situación lo requiera.
¿48 horas sin salir del cuarto? ¿Quitar fusibles? No lo he presenciado jamás en mis jornadas en el centro. Los "0" no son gratuitos, algo ha tenido que ocurrir para que el menor sea sancionado con esta puntuación y ante todo somos profesionales preocupados por la realidad real que se vive actualmente en las calles y de las cuales los menores internos en el centro suelen ser, en gran número, víctimas del sistema.
Nuestra labor es educarlos con las armas que tenemos a mano para que tengan un futuro mejor y creedme que lo que más premia es el diálogo y el respeto dado que si el niño educado a base de hostilidad, agresividad, malas maneras y desinterés encuentra lo mismo en los centros de reforma no habrá servido de nada.
Siempre hay algún menor descontento, pero recordemos que son críos. ¿Quién no ha sublimado nunca un castigo de sus padres?