El inminente cierre de la factoría, ubicada en el Polo Químico de Huelva, dejará en la calle a unos 118 trabajadores, además de a otros 80 que trabajan por medio de subcontratas. En la mañana del 11 de febrero, la empresa, presentaba en la Delegación Provincial de Empleo, un expediente de regulación que afectaba a la totalidad de la plantilla, a excepción de las 80 personas anteriormente citadas. Este expediente fue rechazado por la Delegación ya que al parecer se detectaron graves defectos de forma, en el documento.
El pasado año, la fábrica Rhodia, fue comprada por el grupo Madhvani Internacional, por lo que ésta pasó a llamarse Nilefos Química, siguiendo con la fabricación del mismo producto que se había realizado hasta ese momento, tripolifosfato sódico, un componente utilizado en la fabricación de detergentes. En el momento de la compra, la empresa invirtió unos 8 millones de euros, para la modernización de la planta, así como para la contratación de nuevo personal. Aún así, un año después del traspaso de la fábrica, Nilefos, anuncia el cierre con “carácter inmediato”, debido según la empresa, a las pérdidas acumuladas durante los últimos meses, que sumadas a la subida de la materia prima, han acabado por tomar la decisión del cierre. Además, el aumento del coste de producción, no puede ser soportado por Nilefos ni por los clientes de ésta, según informan sus portavoces.
La solución vendría por diversificar la producción lo que conllevaría una inversión que según la empresa, no es rentable, ya que la situación industrial que vive Huelva, “no la hace una ubicación preferente para la inversión”.
Por su parte, la Delegación Provincial de Empleo, aduce que el expediente ha sido denegado, debido a la falta de justificación en las razones que llevan al cierre, la firma del expediente, de una persona que no acredita su petenencia a la empresa, así como otros aspectos del documento.
En el caso de los trabajadores, el anuncia del cierre les llegó el mismo día 11, cuando la directiva de la factoría, anunció al Comité de empresa, de que el próximo lunes no se reanudaría la producción. La fábrica lleva un mes inactiva debido a una avería en la factoría que les proporciona la materia prima, Fertiberia, por lo que este último mes, los trabajadores lo han dedicado a la limpieza y reciclaje del material. De cara a la situación creada, los trabajadores han decidido seguir acudiendo a sus puestos de trabajo, para afrontar así de primera mano, las actuaciones que se puedan llevar a cabo por parte de la empresa.
En los próximos días irán planteando las diferentes movilizaciones y actos de protesta, contra lo que ellos afirman que es “un despido colectivo”. Por el momento se han asegurado de que la empresa siga pagando sus nóminas, y se está presionando para que se hagan públicas las condiciones en las que se dio la venta de la factoría el pasado año.
Los trabajadores sospechan que pudo haber irregularidades en la venta por parte de Rhodia, la anterior propietaria, y pedirán explicaciones tanto a ésta como a la compradora. A la hora de la compra, los nuevos propietarios recibieron un dinero destinado a la inversión en la propia empresa, y al parecer ese dinero no ido a parar a la modernización.
El pasado día 13, se llevó a cabo una asamblea en la cual se pusieron las bases de un calendario de movilizaciones, que en los próximos días comenzará a funcionar.
La situación es delicada, ya que todos los trabajadores se encuentran en edades comprendidas entre los 40 y 48 años, con el peligro de las jubilaciones anticipadas.
Por ello, y conscientes del problema, lucharan para el mantenimiento de su empleo. Teniendo en cuenta, que los actuales propietarios no tienen arraigo en la zona, y se irán tarde o temprano, desde el colectivo de trabajadores, se ha instado a que otras empresas o instituciones se hagan cargo de la factoría, y se mantenga la actividad.
El Polo Químico de Huelva no pasa por su mejor momento. El problema de la contaminación, la falta de inversión para modernizar los diferentes ciclos productivos, las restricciones en la utilización de determinados productos, y la incapacidad o desinterés de las empresas por diversificar o cambiar su producción, están provocando que en el futuro se produzcan situaciones similares a las que se viven hoy en Nilefos.

