Los trabajadores del servicio de recogida de
basura y limpieza de San Fernando decidieron el viernes 11 la suspensión
temporal de la huelga indefinida que alcanzaba su octava jornada. La plantilla
plantea la decisión como un gesto de buena voluntad con la ciudadanía ante el
inicio de la Feria del Carmen y de la Sal. Una muestra de consideración que no han tenido
ni la empresa Urbaser, ni el Ayuntamiento.
No se trata, de una desconvocatoria del paro laboral, que
podrían retomar más adelante si no comprueban que existe una voluntad clara de
la adjudicataria para negociar el convenio colectivo. Al Ayuntamiento le piden
que se implique entonces en el conflicto, que medie, pero sin ingerencias y sin
condiciones. Se refieren a la exigencia del alcalde, Manuel de Bernardo, de que
el convenio tenga una vigencia de cuatro años, y no dos como hasta ahora, para
evitar problemas laborales en 2010, fecha de celebración del Bicentenario de
Las Cortes.
Ayer, los abogados del sindicato mayoritario que está llevando el conflicto
laboral analizaban los despidos de tres operarios, junto a los cuatro
expedientes abiertos a otros tantos empleados, que están aún pendientes de
resolución.
La empresa Urbaser acusó a estas personas como
responsables de la barricada montada a las puertas de las instalaciones de Tres
Caminos cuando se iniciaba la huelga hace una semana. Junto a él, otros dos
compañeros han sido despedidos y a cuatro más se les ha abierto expediente. Esta
medida forma parte de una estrategia para amedrentar a la plantilla para poner
fin a la huelga y delimitar la negociación, ya que, de esta forma, los
trabajadores están más pendientes de este tema que de las reivindicaciones.
Pero el aplazamiento de la huelga tiene otro fin: demostrar que la convocatoria
no se había fijado en estas fechas para perjudicar a la Feria.
El anuncio de la suspensión de la huelga trajo consigo ayer la reacción del
Ayuntamiento que en un gesto demagógico expresó su satisfacción por la decisión
del comité de empresa y su “deseo” de que las partes avancen en las conversaciones.
A los operarios les queda ahora un trabajo ingente por delante, después de ocho
días de huelga. Un paro que ha provocado, según los cálculos, que unas 721
toneladas de basura permanezcan en las calles a la espera de su recogida.
En sus reivindicaciones los trabajadores apuntan a la vigencia del convenio, que la empresa Urbaser plantea en cuatro años, como el principal escollo. Además para el gobierno local, el año 2010 “no debe ser un año de negociaciones, ya que, un centenario se vive cada cien años”.
Los trabajadores consideran que sus reivindicaciones no se encuentran fuera de
lugar. Que el nuevo convenio caduque en dos años, el
mantenimiento del poder adquisitivo, el incremento de la plantilla y la
incorporación de la mujer a la empresa (que además establece la ley) son
peticiones que se ajustan a la normalidad en este tipo de acuerdos.

