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¿La Universidad de Sevilla debe seguir financiada y tutelada por el Banco Santander? | G.A.S. (Grupo de Acción Social)

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¿La Universidad de Sevilla debe seguir financiada y tutelada por el Banco Santander?

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Sergio Almisas Cruz | Martes, 06/01/2009 - 1:16pm

El objetivo de este artículo es desvelar ante la comunidad universitaria la verdadera cara del Banco Santander y su cinismo al propiciar conflictos armados y socioecológicos, y querer, al mismo tiempo, convertirse en impulsora de la Universidad “pública”. Asimismo, dejar ver el camino que la Universidad de Sevilla está siguiendo con el acercamiento a empresas, representadas en el Consejo Social, con, igualmente, negocios armamentísticos y que explican la aparición de vías de investigación o contratos como el recientemente aparecido con el Ministerio de Defensa y EADS. Después de conocer estos hechos, el principal objetivo debe ser continuar investigando y denunciando las corporaciones y holdings que financian y guían nuestra Universidad, así como exigir al rector, y al resto de autoridades académicas, que expliquen esta situación y rompan los vínculos con estas entidades tan lejanas del espíritu universitario.

 

Que existe un vínculo entre la Universidad de Sevilla y el Banco Santander es algo evidente. Los logos, los cajeros, las sucursales o los contratos firmados no hacen más que mostrarnos el interés de las autoridades académicas, los políticos y, ni que decir tiene, el propio banco, por introducir una empresa boyante en la dirección financiera de las universidades del Estado, y especialmente en la de Sevilla. Esta situación, que puede ser rechazada al entenderse que se trata de la privatización o mercantilización de un servicio que en teoría debería ser público, se vuelve intolerable y denunciable cuando nos acercamos a la realidad del grupo del Banco Santander.

 

BANCO SANTANDER

 

El Banco Santander procede de la fusión realizada entre el Banco Santander, y el Banco Central Hispano (BCH) en el año 1999. Hasta agosto de 2007, su denominación social era Banco Santander Central Hispano, más conocido por sus iniciales, BSCH. El día 13 de ese mismo mes, se cambió dicha denominación por la actual de Banco Santander.

 

 

El Banco Santander es un gigante bancario a nivel europeo y mundial, que se deja ver con diferentes nombres: Grupo Santander, Vista Capital o, en el ámbito universitario, Universia. El Banco Santander se ha ido ganado un hueco en las actividades financieras a nivel internacional, con 66 millones de clientes y multitud de sucursales y empresas derivadas de la matriz en gran parte de América, Europa, y el resto de los continentes. Solo por citar algunas de sus últimas operaciones, en el periodo 2004-2008 ha conseguido ser propietario del Sovereign Bank (estadounidense) y el Abbey (británico), ha adquirido las sociedades financieras Bradford & Bingley y Alliance & Leicester y ha comprado la división de crédito al consumo del Royal Bank of Scotland (RBS). Su importancia, siendo el primer banco europeo, la 58ª empresa a nivel internacional y el 15º banco mundial, reside en los diversos casos de inversiones de dudosa reputación y de violación de derechos de la humanidad y contra el medio ambiente, como más adelante analizaremos.

 

Su línea en cuanto al mantenimiento de imagen de banco moderno y con futuro se basa en tres aspectos: las relaciones con los grupos de interés -clientes, accionistas, empleados y la sociedad-, la protección del medio ambiente y, muy especialmente, la colaboración con las Universidades. Es fácil relacionar en el discurso de “Compromiso Social” del banco, las palabras: “Transparencia y claridad”, “crecimiento sostenible”, “acción social” o “desarrollo de la sociedad y del entorno”. Sin embargo, un simple vistazo a sus operaciones bursátiles y a su política en diversos planos sociales nos permite ver cómo estos eufemismos no son más que palabras huecas.

 

- Acción Social: El compromiso de esta rama es “Desarrollar iniciativas acordes con las necesidades de cada región con la participación directa de clientes y empleados”. Los ejes de esta política son: los proyectos de desarrollo educativo, de cooperación al desarrollo y de coparticipación. Todos estos proyectos tienen como objeto ayudar al desarrollo del Tercer mundo, ofreciendo educación y servicios. Sin embargo, esta acción suele venir acompañada de participaciones en empresas locales de estos países, apoyando a empresas que explotan, acosan o entorpecen el desarrollo de comunidades, como denuncia el “Informe Santander” publicado en la página finanzas éticas y redactado y elaborado por SETEM (federación de ONG de solidaridad internacional) [1] Esto deja ver la hipocresía del banco, especialmente en Brasil, donde financia empresas que esquilman el territorio y las economías de poblaciones locales, mientras hace una política de “acción social” del tipo: donar ropa de invierno a instituciones de ayuda a familias desfavorecidas o donaciones en dinero a instituciones sociales gracias a las aportaciones de sus clientes.

 

Asímismo, es paradójica la situación en la que se encuentra el banco en materia de derechos laborales. Así, en el estado español, hace tan sólo unas semanas, UGT convocó concentraciones ante todas las oficinas del Banco Santander para reivindicar que se cumpla el Convenio Laboral y acaben las jornadas de 12 horas que se están aplicando actualmente en las oficinas del banco, así como la imposibilidad de esos trabajadores de combinar vida laboral y personal[2]. Otros informes ponen de relieve la violación sistemática de los derechos laborales y sindicales de los trabajadores en el Grupo Santander fuera de Europa, en Latinoamérica, aprovechando la impunidad que les ofrece países con menos garantías sindicales que en España. A pesar de que en su memoria de sostenibilidad[3] apunta el respeto que tienen a las organizaciones sindicales de los trabajadores, en Chile, por ejemplo, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, CUT afirmó en abril del 2007 que el Banco Santander es considerado una de las empresas líderes en prácticas antisindicales en el país, tal como lo ha revelado la Dirección del Trabajo[4]. En ese mismo país, trabajadores de la filial del grupo Santander, Santander Banefe Multinegocios, han necesitado hacer en el pasado mes de octubre una huelga de 30 días, con 6 días de huelga de hambre y pasando multitud de trabas para conseguir que se respetaran sus derechos sindicales y laborales[5].

 

- Medio Ambiente: El compromiso del grupo a este respecto es: “Desarrollar iniciativas que apuestan por la protección, conservación, recuperación del medio ambiente y el desarrollo sostenible, con la participación activa de clientes y empleados”. Las pautas que se marcan a este respecto son: Control de consumos; formación, sensibilización, promoción y certificación; análisis medioambiental de las operaciones de crédito a clientes; productos y servicios financieros para la mejora del medio ambiente; y financiación de proyectos de energía renovable. En estas pautas, se invierten esfuerzos en aplicar energías limpias, ahorro energético, replantación de árboles, medidas sociales para paliar efectos del cambio climático y de las grandes multinacionales en vertidos, destrucción medioambiental, etc.

 

Esta tarea, positiva de forma abstracta, es, sin embargo, insuficiente y falsa, al estar invirtiendo y participando en esas grandes empresas que provocan los desastres que luego intentan impedir con simples parches sociales. Así, sus propias empresas y negocios rompen esta buena intención, sobre todo en Latinoamérica. De nuevo es en Brasil donde su hipocresía vuelve a destacar, ya que su actividad en pos del medioambiente consiste en el reciclado de papel, mientras que ha gastado y desviado millones de dólares para ampliar el capital o salvar de la quiebra a grandes empresas papeleras que van destruyendo poco a poco la selva amazónica brasileña[6]. SETEM ha denunciado las limitaciones que tienen las políticas de Responsabilidad Social Corporativa del BBVA y el Santander ya que ambos bancos están directamente implicados en financiar proyectos en regiones amazónicas de Perú y Brasil que destrozan zonas con alto valor ecológico y de biodiversidad y que ponen en peligro el futuro de 182.400 personas, muchas de ellas indígenas.

 

Asimismo, es curioso y paradójico comprobar cómo la empresa CESCE, Sociedad Anónima de gestión integral del riesgo comercial, mayoritariamente de capital español y donde el Banco Santander tiene especial participación, y que ha sido acusada de financiar exportaciones de armas, sea la impulsora del proyecto EcoCheck (de impacto medioambiental) mediante el cual se “certifica” que las empresas clientes del Banco Santander no contaminan el medio ambiente y son “ecológicas”.

 

 


Gracias a esta campaña de denuncia el 16 de diciembre de 2008 Europa Press anunciaba que el Banco Santander no participará en la segunda fase del Complejo Río Madeira, en Brasil, ya que este proyecto ponía en peligro tanto a los indígenas como al ecosistema de la zona.

 

- División Global Santander Universidades: El compromiso es el de “Apoyar a la Universidad y sus colectivos para lograr sociedades más abiertas, equilibradas y competitivas”. Es una de las bazas más importantes del Santander en materia de compromiso social. Es un programa único en el mundo, y que está monopolizando desde hace más de 10 años. Así, desde 1996, el Grupo Santander ha ido construyendo una alianza estratégica con numerosas universidades, mediante diversas herramientas, sólo un año después de que la OMC (Organización Mundial del Comercio) firmara el Acuerdo General de Comercios y Servicios, con el fin de liberalizar el comercio de servicios y apartar la financiación pública de ellos[7].

 

El Banco Santander tiene 623 convenios de colaboración con instituciones de educación superior de España, Portugal, Reino Unido, Rusia, Estados Unidos y nueve países de América Latina. En el 2008, sus objetivos fueron encaminados a ampliar su acción y convenios con universidades latinoamericanas, de EEUU, Gran Bretaña, Rusia y China. Así, en el año 2007, invirtió 89 millones de euros en universidades de todo el mundo. Desde 1996, ha invertido 492 millones de euros, lo que le permite actualmente tener gran cantidad de programas de becas, crear sociedades de riesgo desde universidades, parques tecnológicos, así como hasta 42 cátedras de investigación (centradas en la sostenibilidad). Asimismo, cuenta con la red virtual Universia, con 1.070 universidades iberoamericanas socias, de la que actúa como mecenas, aportando el dinero necesario para esta iniciativa que partió de 31 universidades españolas y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) en el año 2000.

 

Las líneas que marcan su implantación en las universidades se basan en la entrega de becas, destacando la movilidad y las prácticas formativas en los bancos del Grupo (hasta 4.000 universitarios hacen estas prácticas), en el fomento de la innovación, siendo uno de los “principales retos la introducción de las tecnologías de la información, la investigación orientada a transferirse al sector productivo; a la creación de empresas de origen universitario, y al desarrollo de una cultura emprendedora.”; así como la transferencia de conocimiento, “que tienen como objetivo convertir los resultados de la investigación en empresas y ayudar a los universitarios a ser empresarios.”. Como vemos, el conocimiento en sí pierde consistencia ante la importancia del sector empresarial y productivo capitalista.

Los ejes de acción de su colaboración, tal como muestra su Memoria de Sostenibilidad del año 2007 son: DOCENCIA: Creación de cátedras; programas de formación de profesores y doctorandos; programas de becas para el acceso a estudios y de movilidad nacional o internacional de estudiantes; desarrollo de programas docentes online. INVESTIGACIÓN: Programas de becas para la formación y especialización de investigadores; ayudas a centros y equipos de investigación. TRANSFERENCIA DE CONOCIMIENTO: Proyectos de investigación para su futura transferencia al sector productivo; desarrollo de incubadoras de empresas de origen universitario; premios a la innovación y a emprendedores. RELACIÓN UNIVERSIDAD-EMPRESA: Sociedades de capital riesgo; parques científicos; foros universidad-empresa. SERVICIOS FINANCIEROS: Oferta de servicios financieros en condiciones preferentes; oficinas bancarias universitarias. INTERNACIONALIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD: Creación de redes de cooperación universitaria; programas docentes y de investigación Internacionales; creación de la Red Universitaria Iberoamericana para la Incubación de Empresas. GESTIÓN UNIVERSITARIA: Desarrollo de software específico para la gestión universitaria; difusión de las tecnologías de la información en la Universidad (campus virtuales, aulas informáticas y digitalización de fondos bibliográficos); tarjeta “Universitaria Inteligente”.

 

En Andalucía, su presencia se hace patente en todas las universidades, habiendo renovado o confirmado su contrato recientemente con una nueva inversión que no hace más que atar la Universidad, cada vez menos pública, a esta empresa privada. Así, en Málaga el pasado octubre del año 2006; en Granada a partir del 2002 y ratificado con sucesivos convenios; en Cádiz igualmente desde el 2000 y creando nuevos vínculos en los años sucesivos; en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (UPO) en el 2005 o en Sevilla, firmado en el 2002 y renovando hace unos meses un acuerdo de financiación de la empresa bancaria en la institución universitaria[8].

 

Toda esta inversión y actuación del grupo Santander, no es, lógicamente, gratuita; sino que ofrece al grupo una oportunidad única, enmarcada en las reformas de los Planes de Bolonia, de ofrecer sus productos a jóvenes y de colocar a sus empresas asociadas en el mercado universitario, posicionándose en materia financiera donde debería estar el Estado, quien se aleja para recortar gastos.

NEGOCIO ARMAMENTÍSTICO

 

Como hemos podido ver, de forma indirecta y sin conocer todos los datos que podrían esconder una realidad todavía más cruda, el banco Santander no es ni un banco respetuoso con el medio ambiente, ni con sus trabajadores ni con las sociedades donde se asienta.

 

Este negativo panorama se incrementa cuando ahondamos en sus clientes y unos “grupos de interés” que deja ver a qué realidades apoya el banco que se está convirtiendo en mecenas de nuestras universidades. Estos no son ni más ni menos que grandes empresas de armas y corporaciones que sostienen los grandes conflictos bélicos del planeta. Así, impulsan la creación de productos como bombas de racimo, espoletas, explosivos; o incluso facilitan y participan en el crédito a la exportación de armas, fomentando la compra-venta de armas por todo el mundo[9].

Días después de que en el 2007, 46 países, entre ellos España, firmaran la declaración de Oslo que se compromete a impulsar en 2008 la prohibición mundial del uso, venta y producción de bombas de racimo, diversas ONG como Handicap International y Human Rights Watch, aseguraban que BBVA y Santander, entre otros, financian a compañías que fabrican este tipo de armas, ofreciendo créditos por 10.000 millones de euros a fabricantes de bombas de racimo entre 2004 y 2007.[10]

Entre los productores mundiales de bombas de racimo se encuentra el consorcio europeo EADS. Un portavoz del Santander confirmó a la agencia Efe que participó en esta operación de financiación, aunque, claro está, quiso aclarar que “EADS es un consorcio de aviación europea que tan sólo dedica una porción de su volumen de negocio a la industria militar” y que “también participa” en esta compañía el gobierno español, junto al francés y alemán.[11] Es decir, que hay más culpables…

 

Empresas como CESCE (participada en un 20,40% por el banco), Indra Sistems (en un 0,92%) o Expal-Maxam (en un 23%), reciben dinero del Banco Santander, bien directamente, bien indirectamente a través de Vista Capital, la sociedad de capital riesgo en la que participan por igual y al 50% el grupo Santander y Royal Bank of Scotland. [12]

 

CESCE (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación) es una “Agencia de Crédito a la Exportación” que, a pesar de su política de privacidad y confidencialidad, se ha podido demostrar que ha financiado la venta de armas a Ecuador o Irak (en su “reconstrucción” por los EEUU). Según el proyecto ECA Iberia, observatorio de las actividades de esta agencia, las actividades del CESCE en este terreno responden a la voluntad política de apoyar y subvencionar con dinero público, pero de forma encubierta, el sector de la industria de armamento. Para más información sobre lo que supone la política de CESCE y de las ECAs: http://justiciaipau.org/centredelas/print.php?sid=422

 

Expal (Explosivos alaveses S.A.) es la cabecera de la división de defensa de la empresa Unión Española de Explosivos (UEE), renombrada con el nombre de Maxam. Está especializada en la realización de toda clase de explosivos: bombas de racimo, detonadores, carcasas, espoletas, bombas de aviación, munición de artillería naval, etc. Uno de sus principales clientes es el Ministerio de Defensa[13] y, en la política exterior, destaca el hecho de que, entre 1991 y el 2003, haya vendido unos 20 millones de euros en armas a Israel[14].

En mayo de 2008 Greenpeace realizó una acción en las instalaciones de la armamentística Expal para denunciar que fabrica bombas de racimo y colocaron en su fachada una gran pancarta que decía: “Expal vende bombas de racimos que mutilan”. Se da el hecho de que este tipo de armamento tan cruel para la población civil fue lanzado por el ejército de Israel en el Líbano en el año 2006[15].

 

 

Por su parte, Indra Sistemas es una multinacional de capital español, centrada en las tecnologías de la información, entre las que se incluyen tecnologías bélicas. Simuladores de vuelo, sistemas de tiro, defensa electrónica o participación en la fabricación de aviones, blindados, fragatas o submarinos, se encuentra entre sus aportaciones a la industria armamentística internacional[16]. Indra, a su vez, participa con el 40% de las acciones en la compañía Inmize Sistemas S. L.[17], el más importante fabricante europeo de misiles guiados y de defensa aérea.

Las relaciones interconectadas entre entidades financieras como el Banco Santander o el BBVA y las empresas armamentísticas y tecnológicas son asombrosas y darían pie a un estudio mucho más pormenorizado.

 

CONSEJO SOCIAL: UN EJEMPLO DE LA INSERCIÓN DE INTERESES EMPRESARIALES EN LA UNIVERSIDAD: INDUSTRIA ARMAMENTÍSTICA.

 

El Consejo Social es “el órgano de gobierno universitario que garantiza la participación de la sociedad sevillana en la universidad.” El Consejo Social, según los estatutos de la Universidad de Sevilla[18], tiene competencias en el ámbito de la financiación, la supervisión de las actividades de carácter económico, planes de investigación y la relación entre los universitarios y su futuro laboral. Asimismo, tiene otras funcioness[19], entre las que destaca el informar favorablemente los expedientes de nuevos grados aprobados por el consejo de gobierno[20]. Este órgano esta compuesto por representantes de los alumnos, del Personal Docente e Investigador (P.D.I), del Personal de Administración y Servicios (P.A.S.), así como de personalidades políticas y representantes de sectores económicos (intereses sociales). Entre estas empresas, se encuentran Cajasol, Sadiel S.A., M.P. Corporación Industrial, Inmobiliarias del Sur, la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Fundiciones Caetano S.A., Inés Rosales S.A o el Parque Científico y Tecnológico Cartuja.[21] Por lo tanto, este grupo de empresas son las que deciden o “aconsejan” sobre financiación o futuras vías de investigación; mirando las triangulaciones ente algunas de estas empresas y el mercado armamentístico, es fácil entender por qué la Universidad de Sevilla ha acordado con el Ministerio de Defensa colaborar con EADS[22], segundo fabricante de armamento de Europa[23]. Así, podemos encontrar entre los clientes más importantes de Sadiel S.A. a EADS-CASA[24]. M.P. Corporación Industrial fue elegida en el año 2005 para participar en el proyecto del Airbus A400M por EADS-CASA[25]. Por su parte, Cajasol, que participa en un 20% en Sadiel S.A.[26], tiene el 10% en la empresa SACESA (participada también por EADS-CASA en un 13,20%), que fabrica componentes aeronáuticos, ensamblajes y paneles[27]; y además Cajasol participa en un 20% de Tecnobit, empresa dedicada a tecnologías y adiestramientos militares con un 85% de producción militar, y que recientemente ha firmado un contrato con el Ejército, teniendo entre sus clientes a EADS-CASA[28]. Como vemos, el Consejo Social no tiene mucho de social ni persigue ningún beneficio de la sociedad sevillana, a no ser que hablemos de los intereses de sociedades mercantiles.

 

UNIVERSIDAD DE SEVILLA Y BANCO SANTANDER

 

Como vimos, la Universidad de Sevilla, como casi el resto de universidades de Andalucía, colabora y tiene contratos con el Banco Santander desde el año 2002. Su implicación es clara: las tarjetas universitarias llevan, al ser costeadas por dicho banco, logos del banco, lo que ya ha causado las primeras protestas de la comunidad universitaria[29]; las oficinas y sucursales bancarias en los campus sevillanos se convierten en algo sistemático; la financiación de obras de remodelación de edificios así como de la construcción del Edificio Rojo de Biología; la ayuda a la creación de la Cátedra Luís Cernuda; ayudar a la incorporación de la Universidad de Sevilla en “I+D Unifondo”, destinado a financiar y consolidar empresas innovadoras que utilicen conocimientos y tecnologías desarrolladas en el ámbito universitario; la financiación de la digitalización de fondos bibliotecarios; el contrato firmado en 2003 entre la Universidad de Sevilla y el denominado entonces Banco Santander-Central Hispano es la prueba más que evidente de la apertura que la universidad hace a la entidad bancaria: en la cláusula primera, la US “se compromete a que su gestión financiera, la instalación de oficinas bancarias en el campus y la emisión de la tarjeta universitaria se realice en exclusiva a través del Banco Santander Central Hispano”[30]. A finales de septiembre del 2008, el banco Santander amplió su colaboración con la Universidad de Sevilla: han renovado la implantación de la tarjeta universitaria y han apostado por una ampliación de la colaboración entre ambas entidades, apostando por nuevas líneas de trabajo: el apoyo a la investigación desarrollada en la institución hispalense, la concesión de becas de movilidad para realizar estancias cortas en el extranjero, e iniciativas que acerquen al alumnado al mundo laboral.[31]

Que el banco Santander, como entidad financiera y bancaria, se deja guiar en exclusiva por motivos económicos, para los cuales no dudaría (si no se lograran parar en algún caso) en expoliar ecosistemas, fomentar la guerra y participar en negocios que vulneran derechos básicos de las poblaciones y tratados internacionales, puede demostrarse en este artículo que, como antes se apuntaba, no muestra toda la realidad global de la política y negocios del banco Santander. Que la colaboración entre banco y universidad en Sevilla es un hecho, en un marco de mecenazgo y financiación de actividades meramente burocráticas, pero también educativas, no escapa tampoco a los ojos de la comunidad universitaria, como tampoco el hecho de que esta colaboración, fomentada por la cada vez menor implicación del Estado en la educación (o mejor dicho, una implicación que oscila del lado más social y comprometido del Estado, a su lado empresarial y capitalista), va a ir aumentando progresivamente con la complicidad de los altos cargos de la universidad, dirigidos por el Consejo Social de la Universidad.

 

Que veamos bien el apoyo del Santander en la Universidad, aún pensando que lo hace altruistamente, obviando sus prácticas en el resto del mundo, es algo que ya no se justifica desde el punto de vista ético. Como tampoco se justifica que un órgano de tanta relevancia en las decisiones académicas y económicas de la Universidad de Sevilla como el Consejo Social esté compuesto por empresas y bancos que defienden y apoyan industrias armamentísticas, introduciendo a la Universidad en este sector. Ante esto, es necesario que la comunidad universitaria reclame la ruptura de las relaciones con este tipo de instituciones y grupos de interés, buscando una mayor autonomía y formas de financiación acordes a la función social que este espacio debe tener, espacio crítico y de conocimiento para el bienestar de la sociedad.

 

 

Sergio Almisas Cruz.

Alumno de la Universidad de Sevilla e integrante de los Grupos de Trabajo No a Bolonia.





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