"- La Policía Nacional impide a inmigrantes solicitantes de asilo con permiso de estancia temporal cruzar a la península desde Melilla
- Los defensores de derechos humanos advierten de que es ilegal y anuncian acciones legales
Foto: José Palazón
Feliz y documentado, Kamel compró ayer un billete de barco para
cruzar desde Melilla a la península pero no pudo hacerlo. La Policía
Nacional se lo prohibió. Kamel es argelino y uno de los quince primeros
inmigrantes de la Ciudad Autónoma a los que la nueva Ley de Asilo le ha
otorgado la
tarjeta amarilla, un documento del Ministerio del Interior que
autoriza su estancia temporal en España hasta que obtenga una respuesta a su
solicitud de asilo y que le permite viajar por todo el territorio español incluida, claro está, Melilla.
A las doce de la noche zarpaba el barco rumbo a la península, Kamel llegó al puerto una hora antes acompañado de
representantes de ONG
y varios compatriotas. “Todo fue normal, estaba en la cola y cuando me
tocó me dijeron que me pusiera a un lado”. La policía cogió su
documentación y lo dejó esperando. Al cabo de un rato, y mientras el
resto de viajeros continuaba entrando en el barco, un agente le
comunicó que no podía pasar. “
Le dijeron ‘tú no subes’,
y lo dejaron allí”, afirma José Alonso Sánchez, abogado de la
Asociación Pro Derechos Humanos de Melilla. “Me acerqué, me presenté
como abogado y les dije que era ilegal negarle la entrada, que estaba
documentado y tenía derecho a subir al barco pero me respondieron que
habían llamado a la Jefatura de policía de Melilla
y desde allí le habían dado la orden de no dejarle pasar”. No hubo más
explicaciones, a pesar de que el reverso de la tarjeta afirma que el
titular “queda autorizado a permanecer en España durante el tiempo de
validez del mismo”.
Mercedes Rubio de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado
(CEAR), abogada de Kamel y del resto de solicitantes de asilo a los que se le ha concedido el permiso, asegura que “se están
violando derechos fundamentales
de los inmigrantes que recogen tanto la Ley de Asilo, como la Ley de
Extranjería y la propia Constitución” y anuncia que van presentar una
demanda de protección de los derechos fundamentales en los juzgados de
Melilla.
Foto: José Palazón
Los acontecimientos de anoche no hacen más que constatar los temores
que desde que entró en vigor la nueva Ley de Asilo se han expandido
entre los defensores de derechos humanos en Melilla. Al haber
disminuido los requisitos para que las solicitudes de asilo sean
admitidas a trámite, hay más inmigrantes con autorización para vivir en
España hasta que se resuelva definitivamente su caso, más inmigrantes
que tienen derecho a entrar en la península. “Estábamos expectantes con
la nueva Ley y desgraciadamente intuíamos que podría llegar a pasar una
cosa así, por eso ayer fuimos todos, íbamos de observadores”
afirma el abogado José Alonso. Con la Ley anterior la mayoría de los
casos no pasaban el primer filtro y “los pocos que conseguían la tarjeta amarilla podían viajar a la península sin problemas”. El último cruzó el mes pasado.
La semana pasada, los propios inmigrantes habían denunciado que
la policía les advirtió de que aunque estuviesen documentados no les dejaría viajar.
“Es un disparate, el día que fueron a recoger los papeles les dijeron
que no fuesen a comprar billetes de barco o de avión porque no les
dejarían cruzar. Eso ilegal, pero aquí les da igual” asegura José
Palazón de Prodein. Junto a Kamel
otros 14 inmigrantes
han recibido el permiso temporal de residencia. Ayer hicieron una
colecta entre todos para pagar el billete del argelino y comprobar si
las supuestas amenazas de la policía sobre no dejarles cruzar eran
ciertas o todo se quedaba en un intento de desanimarlos. “
Es una forma de disuadirlos.
Esta gente tiene que hacer grandes esfuerzos para pagarse un pasaje,
son personas sin recursos y se ríen de ellos” critica Palazón. De
madrugada y después de más de dos horas de espera, Karmel y los
compatriotas que le acompañaban, todos con sus
tarjetas amarillas en
los bolsillos, volvieron al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes
donde continúan esperando, algunos desde hace meses y otros desde hace
años, a que les abran las puertas del barco.
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